lunes, febrero 06, 2006

Y con esto y un bizcocho...

...hasta mañana a las ocho. Porque me mudo a un blog que he abierto recientemente y que lleva mi nombre: El bloc d'en Lluís Pérez. El título es diferente, la plantilla es diferente, hasta la lengua utilizada es diferente. Sin embargo, como podreis ver en la misma cabezera y como espero que podais observar a partir de ahora en los contenidos, la pretensión sigue siendo la misma: comentar la política (la actualidad, las ideas, los principios...) desde el lado izquierdo de la Razón. Espero lograrlo.

miércoles, enero 25, 2006

Tal vez me recuerden...

Hola, soy Troy McLure.



Tal vez me recuerden de otras estafas políticas como "OTAN de entrada no", "Aceptaré la propuesta de Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña" o "Aseguraremos 180.000 viviendas anuales". Hoy vengo a presentarles el último estreno en las pantallas socioconvergentes: "Mas, ese patriota".

La historia trata de un intrépido pijo, Artur Mas, que es elegido a dedo por el viejo patriarca Pujol para llevar la dirección de su partido. Y en estas que una panda de progres le dejan con la miel del poder en los labios y encima le quitan legitimidad como nacionalista (porque resulta que tito Pujol estuvo durante años pactando con los nacionalistas españoles y porque, además, el partido progre que mas crece a su costa es independentista). Anonadado, Mas recurre a su fiel escudero, Duran, y entre los dos filman una película que no se la creen ni ellos: "ERC es españolista porque ha pactado con el PSOE y aquí los únicos nacionalistas, que digo, mega-nacionalistas, somos nosotros".

Sin embargo, la película da sus frutos y el intrépido Mas consigue poner en aprietos a los mismisimos independentistas, presentándose como el gran valedor de que el nuevo Estatut de Cataluña no pasará por ningún rodillo. Dado que no está mezclado en ningún pacto político con un partido español, por un momento cuela y hasta parece que van a tirar adelante con su repentina fiebre patriótica, aunque solo sea por electoralismo. Cuando el Estatut sale del Parlament, la compenetración de Mas con sus adversarios es tal que se llega a hablar del "cuatripartito".

Pero resulta que nuestro valeroso aventurero ve una oportunidad de desbancar a los republicanos y convertirse en socio preferente de Presidente ZP. Y claro, tanto tiempo alejado del poder... a uno le acaba entrando morriña. Y mas si es un pijo de derechas. Con lo cual, ni corta ni perezosa, Mas se dispone a bajarse los pantalones... cuando recuerda que puede hacer algo mucho mejor: bajárselos a Cataluña. En una reunión secreta y sin su permiso ni el de sus gobernantes, claro.

De este modo, Mas baja los pantalones de 7 millones de personas sin que estos se den ni cuenta. ¿Resultado? Ni Agencia Tributaria propia (bueno si, pero conscorciada con el Gobierno. Esto es, mas o menos como hasta ahora), ni financiación autónoma, ni 90% de impuestos, ni declaración jurídicamente competente de Cataluña como nación. En su lugar, una notita en el preámbulo donde Cataluña se declara nación, lo cual es un brindis al sol porque el preámbulo no tiene ningún valor jurídico; y un 50% de los impuestos para Cataluña, incremento que se podría haber conseguido como ya se consiguieron otros, sin necesidad de hacer ningún nuevo Estatut.

Con esta hábil maniobra, Mas consigue abortar todo el potencial de la reforma del Estatut, abrir la veda para una crisis en el primer gobierno catalán de izquierdas desde la Segunda República, decepcionar a propios y extraños, y finalmente demostrar lo que ya sabíamos todos: que el cuento ese del soberanismo en ningún momento fue cierto, y que la lealtad de Mas y Duran es, primero y antes que nada, para con el poder que en su opinión nunca debieron perder. La segunda parte de esta tragicomedia se titulará, seguramente, "CiU vuelve al govern". Y si no, al tiempo, que ayer Mas ya lo empezaba a dejar claro....

Es cierto, tal vez me recuerden. Tal vez me recuerden de cuando les anunciaba miserias como esta en la época de Pujol. Y me temo que nos volveremos a ver a menudo, amigos.

miércoles, enero 04, 2006

Razones para el izquierdismo (y III): las razones republicanas

En anteriores artículos vimos las razones igualitaristas aportadas por dos importantes corrientes de la filosofia política: el utilitarismo y el igualitarismo liberal. Dejé adrede para el final el artículo sobre la tercera gran corriente izquierdista, el republicanismo, porque es la tradición con la que me identifico y que a mi parecer arroja un saldo mas favorable en cuanto a corrección normativa y en cuanto a utilidad para la Izquierda de hoy. Vamos, pues, con la tradición republicana.

Hasta ahora, habíamos visto que la tradición liberal distinguía entre dos clases de libertad, la "negativa" y la "positiva". La libertad negativa es la libertad, para entendernos, de que a uno no le molesten (la "no-interferencia", en palabras de Pettit). Así, yo soy libre en la medida en que no existen obstáculos que me impidan tomar una decisión; otra cosa son las consecuencias que esa decisión me acarree, consecuencias que yo debo preveer y de las que solo yo soy responsable. Lógicamente, el único límite a esta libertad será la de los demás: yo no soy "libre" de moverme en la propiedad privada de otra persona si no es con su permiso, porque entonces estaré violentando su libertad (no-interferencia). Para garantizar este respeto a la libertad como no-interferencia, se exige que ningún ciudadano inicie el uso de la fuerza contra otro; el uso de la fuerza solo es legítimo si es en defensa propia, ya sea de la propia persona o de su propiedad. A partir de aquí, unos liberales dejan a manos de los individuos su propia defensa (en esto consiste el anarco-capitalismo), y otros la ponen en manos de un Estado mínimo, un Estado "gendarme" (la mayoría de los liberales, con matices).

La otra libertad, la libertad positiva, es propia de ese sector del liberalismo que simpatiza con posiciones socialdemócratas, el "liberalismo social" ala Beveridge o a la Keynes, que tiene su mejor formulación teórica en el igualitarismo liberal de Rawls, Sen o Dworkin. Este tipo de libertad es la libertad no solo de tomar decisiones, sino de poder ponerlas en práctica, poder realizarlas. Por ejemplo, de nada sirve que nadie me impida tomar la decisión de ir a un médico (libertad negativa), si cuando tomo la decisión no puedo pagarlo. Si me lo pudiese pagar, gozaría de libertad positiva. Los izquierdistas que defienden la libertad positiva como justificación de las políticas igualadoras del Estado lo hacen basándose en algo evidente: si en una sociedad la tarta se reparte de modo desigual, entonces los que están peor tendrán menos libertad positiva que los que están mejor, y eso es intolerable. La única desigualdad tolerable será aquella que mejore la subsistencia de los que están peor. Por ejemplo, una sociedad del Bienestar socialdemócrata, aunque tenga desigualdades, siempre será mejor (desde el punto de vista de la libertad positiva) que una sociedad primitiva, en la que las desigualdades prácticamente no existen pero en la que los individuos tienen muy poca libertad positiva, a causa de su falta de formación, de tecnología, de bienestar económico, etc.

Ninguna de las dos libertades ha resultado del todo satisfactoria para las izquierdas. La libertad negativa, al menos cierta libertad negativa, parece irrenunciable para cualquier Izquierda democrática: la libertad de expresión, asociación, reunión... son libertades eminentemente negativas. Sin embargo, el reivindicar solo la libertad negativa lleva a condenar cualquier intervención igualadora del Estado; de ahí el apego que le tienen los liberales conservadores. La otra libertad, la positiva, parece mas acorde con los valores igualitaristas de la Izquierda, puesto que no solo permite sino que exige una cierta intervención igualadora. El problema con esta libertad, sin embargo, es que su corrección moral no es tan clara como parece a primera vista: parece muy normal reclamar que todo el mundo pueda pagarse un médico, si lo necesita. Pero, ¿que pasa si mi proyecto de vida no solo incluye tener buena salud, sino además acostarme con Naomi Campbell? ¿Debería el Estado obligar a la pobre Naomi a meterse en la cama conmigo? O aun sin ser tan bestias: ¿debería el Estado financiarme un programa de formación en plan "Como ligar con una top model"? Esto es un ejemplo extremo, pero hay otros más plausibles e igualmente problemáticos: ¿que pasa si una persona tiene como proyecto de vida ser actor y, sin embargo, carece de talento para ello? ¿Debería el estado financiar, con el dinero de todos, sus funciones y películas?

Para todos los que crean en la igualdad no como fin en si mismo, sino como medio hacia una mayor libertad del ciudadano, la "libertad positiva" constituye una justificación insatisfactoria, fácilmente atacable desde posiciones liberales ortodoxas. Sin embargo, no todo está perdido. Desde hace unos años, una tropa de historiadores anglosajones, con John Pocock a la cabeza, han realizado una interesante relectura de las Revoluciones norteamericana y francesa, así como de sus referentes intelectuales (Locke para los norteamericanos; Rousseau para los franceses), presentándolos como herederos y continuadores de una tradición distinta de la liberal y anterior a ella: la tradición republicana. Esta tradición difiere de la liberal en su origen histórico: se remonta a la Antigüedad clásica, desaparece durante la Edad Media, reaparece durante el Renacimiento y alcanza su climax durante la Ilustración y la época de las Revoluciones democráticas; mas tarde, desemboca en el socialismo y se eclipsa progresivamente. Algunos de sus ideólogos y políticos mas destacados serían Aristóteles, Maquiavelo, Jefferson, Kant, Rousseau, Robespierre, Marx o Jean Jaurés. La tradición liberal, por contra, aparece a finales del siglo XVIII y principios del XIX, de la mano de escritores conservadores como Bentham, Constant o Burke. Alcanzaría el poder progresivamente en EUA, Francia y Gran Bretaña, se expandiria durante el siglo XIX y alcanzaría el clímax en el siglo XX, en diferentes formas (liberalismo ortodoxo, antes y después de la Gran Guerra; liberalismo social, después de la Segunda Guerra Mundial; y neoliberalismo, después de la crisis del petroleo y hasta la actualidad). Locke, por cierto, quedaría aquí inscrito dentro del republicanismo, y no del liberalismo.

Pero cuestiones históricas a parte, el republicanismo difiere del liberalismo sobretodo en cuanto al concepto de libertad y a los medios para alcanzarla. La libertad republicana no es la libertad de que no me molesten; tampoco es la libertad de que pueda llevar a cabo todo proyecto que se me pase por la cabeza. La libertad republicana es, en palabras de Rousseau, la libertad de "no tener que hacer lo que uno no quiere hacer", es decir, la libertad como no-dominación. ¿Y cuando aparece la dominación? Según los republicanos, la dominación aparece cuando una tercera persona puede tomar decisiones que afecten a mi vida sin necesidad de obtener mi aprovación; es decir, cuando estoy sometido a la posibilidad de interferencia arbitraria de una o mas personas, estoy dominado por ellas. Obsérvese que se habla de posibilidad de interferencia arbitraria, no de interferencia arbitraria efectiva. Observemos, por ejemplo, el siguiente ejemplo: imaginemos que somos los esclavos de un amo de lo mas bondadoso. Tan bondadoso que nos deja hacer lo que nos de la real gana. Incluso, explícitamente, nos dice que podemos mantener relaciones sexuales con su mujer si a los dos nos apetece. Para un liberal, seríamos libres, puesto que el amo esta retirando toda interferencia de nuestras vidas. En cambio, para un republicano, seguimos siendo tan ilibres como lo sería cualquier esclavo minero. La razón es que seguimos estando sometidos a la posibilidad de que el amo decida arbitrariamente enviarnos a remar a las galeras o a trabajar a las minas. En esas condiciones, no solo está secuestrada nuestra libertad, sino que esa misma "libertad" que aparentemente nos da el amo está cercenada: nadie va a atreverse a ligar con la mujer del amo, porque aunque este nos diga que no hay ningún problema, nosotros sabemos que un repentino ataque de cuernos podría hacer que nuestro amo acabase con nuestra vida sin mayores problemas. Vivimos con su permiso, y eso tiene un precio: nuestra libertad.

Así, la libertad republicana consiste en vivir sin permiso de nadie, en mirar a los ojos a todo el mundo sin tener que agachar la cabeza ni comulgar con nada de lo que uno no esté convencido. Obsérvese que este es un ideal de libertad mucho mas robusto y exigente que el de la libertad negativa liberal, pero que a la vez está exento de los problemas que planteaba la libertad positiva. Para los republicanos, el destino de la sociedad libre (la "República") solo podía dejarse en manos de ciudadanos libres. Si la República estaba en manos de gente que tuviese que vivir con permiso de terceras personas, entonces la República acabaría degenerando en corrupción y nepotismo; las mayorías necesarias para tomar decisiones se formarían no en base a buenas razones, sino en base a dependencias caciquiles: la gente respaldaría y aceptaría aquello que fuese necesario con tal de no molestar a aquellos que los dominan. Y he aquí que hallamos una gran escisión en la tradición republicana.

En efecto: en toda sociedad hay gente dominada. De hecho, suele suceder que la mayoría de la gente está dominada. En particular, en la tradición republicana tiene especial fuerza la idea de que aquel que carece de propiedad debe su subsistencia a otros que si que la tienen, y por tanto está indudablemente dominado. Y bien, ¿que hacer con estas gentes? Pues hay dos vías: una, la antidemocrática (la de Aristóteles o Cicerón) pretende restringir la ciudadanía a los propietarios, puesto que solo ellos son libres; extender la ciudadanía republicana a los no-libres significaría, como hemos visto, el fin de la República. En cambio, la via democrática apunta precisamente en dirección contraria: si hay gente no-libre, entonces el deber de la República es precisamente garantizar su libertad. La República, en esta visión democrática, no puede ser un patrimonio de los poderosos sino una patria de todos. Y, mas tarde, se llegó a la conclusión de que debía ser tambié una patria de todas, aunque eso es otra historia.

En la actualidad, los autores que participan del revival republicano reclaman, con mayor o menos entusiasmo, la herencia de la tradición republicana democrática. De ahí el hecho de que la mayoría de estos autores sean izquierdistas: la extensión de la libertad republicana a todo el pueblo requiere de medidas fuertemente igualitaristas. En particular, hoy día hay una poderosa corriente de pensamiento, en la cual me inscribo, que pretende garantizar la independencia económica de los ciudadanos de la República a través de un subsidio universal garantizado o Renta Básica, basándose en impecables razones republicanas: aquel que dependa del mercado de trabajo para garantizar su subsistencia se verá obligado a pedir permiso para vivir a terceras personas, ya sea a sus empleadores o al Estado. Quizá el representante mas destacado de estas ideas sea Daniel Raventós. Pero la fuerza del republicanismo va mucho mas allá: autores como Antoni Domènech o Félix Ovejero señalan la fuerza que el republicanismo tuvo en la construcción del movimiento socialista, y la fuerza que podría tener para regenerar ideológicamente a este hoy desorientado movimiento; y también la feminista socialista Anne Phillips reclama una unión entre el republicanismo y el feminismo. El republicanismo democrático es, hoy, seguramente la filosofía política mas solvente a la hora de encarar el mayor reto ideológico que tiene hoy día la Izquierda: disputar al liberalismo el discurso de la lucha por la libertad, discurso que nunca debió perder.

Pero, ¿que reclama el republicanismo democrático para construir una sociedad libre, una República? Como siempre pasa en toda buena tradición filosófica, hay una gran diversidad y riqueza de propuestas, pero hay algunos puntos que son comunes a casi todos los autores republicanos:

1) Derechos y libertades: no se puede pretender construir una sociedad republicanamente libre si no partimos de la base de que hay unas ciertas cosas de las que las personas no pueden carecer. La República debe garantizar a sus ciudadanos todo aquello sin lo cual su autonomía de juicio, su libertad como no-dominación, estaría en peligro. Entre las garantías de esta libertad, nos encontramos con las libertades civiles de siempre: libertad de expresión, reunión y asociación. Pero también se reclaman libertades políticas: todo el mundo debe tener acceso a las tareas del gobierno (eso es, en esencia, la democracia), puesto que dejar todo el gobierno en manos de representantes dejaría a los representados bajo el peligro de ser víctimas de interferencias arbitrarias por parte de sus representantes. En lugar de este modelo, el republicanismo democrático reclama una relación no entre representantes y representados, sino mas bien entre fideicomitentes y fideicomisarios; es decir, la sumisión de los cargos electos a la voluntad y aun al capricho del pueblo, incluyendo el derecho de este a pedir cuentas a esos cargos y a revocarlos cuando lo crea conveniente. También nos encontramos con el derecho a la educación, en la medida en que la no-dominación también se encuentra en la defensa contra el engaño y en la autonomía a la hora de formarse juicios, facultades que solo pueden ser alcanzadas por ciudadanos con una cierta formación intelectual. Y finalmente, aunque debería figurar en primer lugar, el republicanismo democrático exige de la República que garantice a todos sus ciudadanos el derecho a existir, por ejemplo (ya lo hemos visto) a través de una Renta Básica, pero también a través de una sanidad gratuita, etc.

2) Laicismo: seña de identidad como pocas del republicanismo, la laicidad y la separación entre el Estado y la Iglesia es un punto indispensable a la hora de garantizar la libertad de conciencia de los ciudadanos de la República.

3) Democracia deliberativa: hay dos formas de concebir la democracia. Una es la democracia como proceso de negociación, en la cual los agentes del proceso democrático acuden al ágora no a discutir, sino a negociar. La negociación presupone que los agentes tienen preferencias ya formadas, que en principio son irreformables, y que el objetivo de la negociación no es ni convencerse ni dejarse convencer, sino obtener lo que se pueda. La otra visión de la democracia concibe a esta como un proceso de deliberación. Los agentes acuden al ágora a discutir sobre el bien común y a tomar decisiones siguiendo el interés general, y no el particular. Las decisiones se toman en base a quien expone las mejores razones, y no en base a quien tiene mas votos o mas poder. En un sistema así, incluso el tramposo, el egoista, debería disfrazar sus reclamaciones con el traje del interés general, y mostrar a los demás en que sentido sus reivindicaciones siguen el interés general. Por ejemplo, no seria aceptable que alguien dijese que que los gays no pueden casarse porque a su Iglesia no le parece bien. El republicanismo democrático reclama que la República sea dirigida, en palabras de Rousseau, por el Imperio de la Razón.

4) Virtud cívica y patriotismo:
la República y su sistema de gobierno, la democracia deliberativa, solo pueden mantenerse si cuentan con una ciudadanía informada, responsable, participativa y comprometida con el interés general. Este tipo de actitud hacia la vida en común recibe el nombre de "virtud cívica". No se trata tanto de que los ciudadanos sean virtuosos (que también) como de que actúen como tales, bien por convicción, bien porque el propio diseño institucional les fuerce a ello. Por poner un ejemplo a la inversa: nuestro actual sistema político premia a aquellos dirigentes políticos que se comportan de una manera egoísta, independientemente de si estos dirigentes son realmente egoístas o solo se han comportado "como" egoístas por vaya usted a saber que razón.
En cuanto al patriotismo, se trata del compromiso en la defensa de la República como patria de las libertades. No tiene que ver, en principio, con el nacionalismo. Otra cosa es si son opuestos, complementarios o si incluso se refuerzan el uno al otro.

Encuentro que esta concepción de la vida política es la que armoniza de mejor manera la búsqueda de la igualdad con el respeto por la libertad, de la mejor manera posible: presentando a la primera como condición de la segunda. Las ideas del republicanismo democrático cuadran inmejorablemente con las convicciones mas profundas de la Izquierda. No es casualidad: el origen de la Izquierda está en el ala plebeya de la Revolución Francesa, dirigida por gente como Robespierre, de indudables convicciones republicanas. Algo parecido pasa con el socialismo: los padres del socialismo moderno, esto es, Marx y Engels, eran dos convencidos republicanos, miembros en su día de la asociación republicana Fraternal Democrats, y que durante toda su vida tuvieron un ideario mas parecido al de los demócratas sociales de 1848 (herederos del jacobinismo) que a los socialdemócratas y comunistas que tras la muerte de los dos alemanes reclamaron sus ideas. En particular, Marx definió genialmente al socialismo como "un sistema republicano de asociación de productores libres e iguales". La ligazón entre el republicanismo y el socialismo es evidente: en las sociedades modernas, el sueño de universalizar la libertad republicana a través de una democracia de pequeños propietarios (la idea de los jacobinos) era un imposible: el único camino era abolir la propiedad privada de los medios de producción, socializarla y ponerla bajo control democrático, de manera que la economía estuviese en manos de todos y no de una minoría, y sirviese para garantizar el derecho a la existencia de toda la ciudadanía.

A pesar de la mayor solvencia del ideal republicano de libertad; a pesar de su atractiva visión de la democracia, los derechos y la virtud cívica; a pesar de su lazo histórico con los orígenes de la Izquierda y el socialismo; a pesar de todo esto, digo, el republicanismo como proyecto político y moral no está exento de problemas. Los mas graves se refieren, creo yo, a la articulación de la democracia deliberativa: ¿como conseguir un diseño político en el cual los ciudadanos se vean forzados a deliberar sobre el bien común y no sobre sus intereses particulares, sin pisotear sus libertades y mas bien garantizándolas? El mismo Habermas, un republicano convencido, ha establecido cuales deberían ser las condiciones de lo que el llama una "situación ideal del habla", una situación donde el consenso racional siempre se acabaría produciendo; entre las condiciones que citaba estaba ni mas ni menos que ¡la ausencia de límites de tiempo! Hoy dia, no hay ningún proyecto claro sobre como construir una democracia deliberativa, y solo hay un referente histórico claramente inaplicable a nuestras sociedades: el de la democracia ateniense.

Sin embargo, estas dificultades son menores, creo yo, y no afectan al núcleo del proyecto republicano: la construcción de una sociedad de ciudadanos libres e iguales, en el sentido de que todos vivirán sin el permiso de nadie. Nada mas inspirador para la lucha izquierdista, creo yo.

Si alguien quiere leer una buena aunque ultramoderada introducción al republicanismo, que lea Republicanismo, de Phillip Pettit (libro de cabezera de ZP, por cierto). También es muy recomendable el capítulo sobre republicanismo de Las Teorías de la Justícia después de Rawls, de Roberto Gargarella. Para información sobre las relaciones entre republicanismo y socialismo, tenemos Proceso abierto de Félix Ovejero y imprescindible El eclipse de la Fraternidad, de Antoni Domènech. Sobre historia del republicanismo tenemos este último y El momento maquiavélico, de John Pocock. Y finalmente, para información sobre la justificación republicana de la propuesta de Renta Básica, El derecho a la existencia de Daniel Raventós.

viernes, diciembre 16, 2005

Crisis? What crisis?

No, no estoy rememorando mi infancia escuchando Supertramp, hermana mayor mediante. En realidad, la crisis por la que me pregunto es la supuesta crisis de legitimidad que según todos los medios de comunicación está sufriendo el gobierno de Chávez debido a la baja participación en las elecciones legislativas venezolanas de hace unos dias. La pota blava Jessica se hacía eco de esto en un post sobre Venezuela. La lógica de esta teoria de la "crisis de legitimidad chavista" se resume en una simple frase de Jessica: "un Gobierno surgido de unas elecciones con entre el 75% y el 82% de abstención según las fuentes, sea de quien sea la culpa (del descrédito de Chávez, de la cobarde oposición a sueldo de los USA o del precio del petróleo en Venezuela), es un gobierno cualquier cosa menos legítimo, por más que haya cosechado una aplastante mayoría de los votos (90%)". Lógico, ¿no?

Pues no. Esta tesis contiene dos errores garrafales y una media verdad. Veamos.

1) Empecemos por dejar las cosas claras: la legitimidad de una democracia no se mide por el grado de gente que vota en unas elecciones. Eso, en todo caso, medirá el grado de entusiasmo que suscita entre la gente, o el grado de adhesión, pero no la legitimidad. La legitimidad de un regimen democrático electoral se garantiza por seguir varias normas y procedimientos. Una, que en el país se respeten (al menos por parte del gobierno) los derechos civiles: derecho a la libertad de expresión, de reunión, de asociación, habeas corpus, etc. Dos, que el poder ejecutivo y legislativo, como mínimo, estén sujetos a elección mas o menos periódica. Tres, que haya un procedimiento previamente determinado para efectuar las elecciones, el recuento de votos y la asignación de cargos electos (escaños, Presidencia...), y que ese procedimiento se respete. Cuatro, que exista control sobre la jornada electoral mediante interventores y observadores internacionales, y que ese control deje clara la transparencia y la limpieza de las elecciones. Cinco, que haya total, completa y absoluta libertad de competencia entre partidos y candidatos. Y seis, que estos partidos tengan total, completa y absoluta libertad de reunión y expresión. En la medida en que unas elecciones se desarrollen siguiendo estos procedimientos, lo que salga de ellas (un Gobierno, un Parlamento o lo que sea) será total, completa y absolutamente legítimo, aunque voten cuatro y el apuntador. La gente que no votó, en un ambiente así, es porque no quiso.

Y bien, ¿en Venezuela cumplen estas condiciones? Si, ya se que la oposición venezolana berrea constantemente que en Venezuela no se respeta la libertad de expresión y que en las elecciones se produce pucherazo tras pucherazo. Pero lo cierto es que el gobierno de Chávez dice exactamente lo contrario, y no habría por que darle mas crédito a la oposición que al gobierno. Y bien, como podemos orientarnos? Pues acudiendo a observadores en principio imparciales, y a los hechos. Los observadores, como el Instituto Jimmy Carter, han certificado en mas de una ocasión la total limpieza de los comicios venezolanos. También en estas últimas elecciones legislativas hubo observadores internacionales y ninguno ha protestado. Respecto a la libertad de expresión, yo todavia no se de ningún medio de comunicación que haya sido cerrado por Chávez. Es cierto que este los critica, pero que yo sepa esto es todo menos un atentado contra la libertad de expresión: la libertad de expresión implica la libertad de crítica.

Por aportar alguna nota mas, decir que la Constitución que impulsó Chávez en su dia prevee la posibilidad de destituirle mediante referendum, algo inédito en la historia política venezolana. Referendum que fue convocado aun cuando habia serias dudas sobre la veracidad de la recogida de firmas por parte de la oposición. Referendum que fue ganado aplastantemente por Chávez, bajo la atenta mirada del Instituto Jimmy Carter y otros observadores internacionales que certificaron la limpieza del proceso, pese a los ladridos de la oposición. ¡Valiente "dictador" aquel que pone en manos del pueblo la posibilidad de echarle! Ya me gustaría a mi que en el Reino de España hubiese algo asi, a ver si el guapo de Aznar habría impulsado con la misma alegria la guerra de Iraq.

2) Jessica nos dice que de estas elecciones ha salido un "Gobierno". Atribuyo esa frase a su desconocimiento del regimen venezolano, que es muy parecido (por no decir idéntico) al del resto de democracias americanas pero que es completamente distinto al que tenemos en Europa (con la posible excepción de Francia). En Europa, lo normal es que las elecciones sean siempre elecciones legislativas. Del Parlamento elegido sale una votación que elige al Jefe de Gobierno. El Jefe del Estado (Rey o Presidente) no suele pintar nada, excepto en Francia.

En América es distinto. En los regimenes americanos el poder ejecutivo y el legislativo están completamente separados, teniendo una clara preminencia el primero, encarnado por el Presidente de la República. Así, en las elecciones presidenciales es donde se elige al Presidente, el cual a su vez elige a sus ministros y en definitiva forma Gobierno. En las legislativas, en cambio, lo que se elige es el Parlamento y nada mas que el Parlamento. Y en las repúblicas americanas lo normal es que el Parlamento tenga unas funciones muy delimitadas y muy inferiores a las del Presidente. Por eso a estos regimenes se les llama "presidencialistas". Para entendernos, donde se juega el futuro del país es en las elecciones presidenciales, no en las legislativas. Por eso en toda América el porcentaje de participación en las legislativas es bajísimo. En Estados Unidos suele rondar el 25 %. Por cierto, sin que nadie cuestione la legitimidad del sistema norteamericano ni diga que está "en crisis" ni "profundamente desacreditado".

3) Es cierto que en las elecciones venezolanas el porcentaje de participación ha sido bajísimo. Sin embargo, esto es solo una media verdad: el porcentaje ha sido el mas alto en la historia reciente de Venezuela. En 1998, cuando por primera vez se celebraron las presidenciales y las legislativas de manera separada (es decir, en fechas distintas), el porcentaje de votantes fue de poco mas de un 11% del electorado (por cierto, insisto, sin que nadie dramatizase con una supuesta "crisis" de la democracia venezolana). En el 2000, en las primeras legislativas de la nueva Republica Bolivariana, el porcentaje subió hasta un 17%. Y en estas elecciones, el porcentaje ha sido de entre el 20 y el 25%. Teniendo en cuenta esa evolución de las cifras, decir que Venezuela está en plena "crisis" de la democracia y que el gobierno de Chávez está "desacreditado", carece de fundamento alguno.

Y entonces, si las elecciones han sido legítimas segun acreditan los observadores internacionales; si además eran unas elecciones "de segunda" porque las importantes son las presidenciales; si en toda América se dan esos porcentajes de abstención o incluso mas altos; si de hecho la participación fue la mas alta que se recuerda en unas elecciones legislativas venezolanas; si encima todo eso se logró en medio de un boicot de la oposición venezolana; si pasa todo esto, digo, ¿a que viene tanto alboroto por la participación en las elecciones venezolanas, que en realidad ha sido todo un triunfo teniendo en cuenta las condiciones y los precedentes? Pues por dos razones. Una, porque sea como sea hay que desacreditar a Chávez, aun echando mano del "miente que algo queda". Y dos, porque se trataba de tapar por todos los medios la que de verdad era la gran noticia: el aplastante triunfo del movimiento liderado por Chávez, que obtuvo un 90% de los votos. Por eso la oposición no participó: porque, siguiendo los consejos que con toda seguridad les dio el Tio Sam (experto en esto de rebentar democracias en Latinoamérica), rehusaron participar en un proceso electoral del que iban a salir escaldados.

Esa es la visión de la democracia en la mente de la burguesia latinoamericana: la democracia está bien cuando nos interesa. Cuando no, es "despotismo" y demás memeces. Los medios de comunicación no hacen sino servir de altavoz a esa opinión, ocultando datos relevantes y contando solamente la versión de la oposición y aquel fragmento de la realidad que interesa a los opositores. Y lo jodido es que la presión mediática es tan unánime y fuerte (porque lo que está en juego es mucho), que hasta gente buena y preclara como Jessica se deja tomar el pelo. Por eso me pongo en guardia contra la noticia que explica Jessica en su blog: que "la Nueva Asamblea Nacional legislará para que el presidente gobierne hasta el 2030". Hasta que no tenga el proyecto de ley encima de la mesa, no opinaré al respecto porque no seria la primera vez que desde Venezuela nos llega la mitad de la historia. La que interesa.

lunes, diciembre 12, 2005

Pasando el meme

Me olvidé de pasar el meme del post de mas abajo. Ahí va:

- A Akin, por si quiere colar alguna noticia tolkineana o basketística.

- A Carmen, esa mujer.

- Al moscovita Ricardo J. Royo-Villanova.

- Al Paleofreak.

- I finalment, al dissident Miquel.

Meme: la buena noticia del 2005

¡En buena hora se le ocurrió al bueno de Richard Dawkins lo de los memes! Ahora a cualquier chorradita interbloggera le llaman "meme". "Ponme una lista con tus cuatro canciones favoritas y encarga a cuatro bloggers aburridos que hagan lo propio. No falles, esto no es una puta chorrada que se me ha ocurrido mientras me comia los mocos, no, no, esto es un meme".

Ya, y tu un memo...

(Esperen un momento que me limpio las bilis. Cada dia me recuerdo mas a Fedeguico...).

En fin, bromas rabiosas a parte, no suelo hacer caso de este tipo de cosas (a no ser de que sean los tests en cadena del e-mail, que me resultan muy entretenidos), pero dado que la que me lo ha pasado es paisana mia, y estamos cerca de la Feria del Gallo del Prat, pues va, vamos a ser simpáticos y vamos a seguir el meme, que es el siguiente: ¿cual crees que es "la buena noticia del 2005"?

Jessica contaba con que, como yo soy nacionalista y ella no (eso dice; algun dia la convertiré, ya lo verán...), pues que pondría el Nou Estatut como la buena noticia. Pues no. Y no por llevar la contraria, sino porque el Nou Estatut me parece una cosita muy modesta (si lo defiendo a capa y espada es mas por la rabia que me produce la caverna que por el entusiasmo que me despierta el Estatut en si mismo), y porque el 2005 está plagado de buenas noticias para cualquier izquierdista. Las victorias de Chávez y su Venezuela bolivariana, el desarme del IRA, que ETA no ha matado a nadie, etc. Sin embargo, si me tengo que quedar con una, me quedo con la que aparecia hoy (bueno, en el momento de escribir esto ya es ayer) domingo 11 de diciembre en La Vanguardia: EE.UU se suma al acuerdo contra el cambio climático.

Ya, ya se que esto son solo palabras, que de hecho el protocolo sobre cambio climático es poca cosa comparado con lo que realmente se necesita, que Bush va hacer todo lo que pueda para saltárselo... pero aun así, es una gran noticia. Que ni el Imperio se pueda sustraer a la presión de la comunidad internacional en temas ambientales, ni que sea de palabra, ya es un gran progreso. Y si es cierto eso que dicen de que la hipocresia es el tributo que el vicio rinde a la virtud, entonces no cabe duda: Bush acaba de admitir, a los ojos del mundo, que la lucha contra el cambio climático es virtuosa.

sábado, diciembre 10, 2005

Un fantasma

Un fantasma recorre Cataluña: el fantasma de Ciudadanos de Cataluña. Sin embargo, al contrario que en el caso de los comunistas del siglo XIX, el Manifiesto que han publicado sirve mas bien de poco a la hora de dejar a las claras sus ideas y su programa político. Este Manifiesto, así de entrada, utiliza un lenguaje atractivo para cualquier persona de izquierdas, republicana e ilustrada (ilustrada no en el sentido de "culta", sino de partidaria de los ideales de la Ilustración). Los derechos de los ciudadanos, el interés general, la laicidad, etc. La propuesta central del Manifiesto es la creación de un partido político en Cataluña, de corte no-nacionalista y antinacionalista.

Primero de todo he de decir que esas proclamas contra el "nacionalismo" así, en abstracto, me parecen sospechosas. Por experiencia propia tengo comprobado que quien critica al nacionalismo catalán oponiendo su "no-nacionalismo" es, muchas veces, un nacionalista español hasta la médula. Sin embargo, esa misma experiencia me dicta que por válida que sea esta apreciación (¿alguien cree realmente que, por ejemplo, Alejo Vidal-Quadras es un "no-nacionalista"?), su resultado directo suele ser un callejón sin salida. "Es que los nacionalistas sois unos estrechos de mente, que creeis que todo el mundo es nacionalista". De modo que para conservar la salud de este post, vamos a concederles la mayor a los firmantes del Manifiesto. Vamos a suponer que son no-nacionalistas y que su critica al nacionalismo se extiende no solo al nacionalismo catalán, sino a todo nacionalismo. También al español.

Dos ideas fuerza guian este Manifiesto. Una, que el nacionalismo es perverso y que sirve a los políticos para encubrir la corrupción y distraer a la ciudadania de los asuntos que "realmente" le interesan. Y dos, que hace falta un partido político en Cataluña, que se oponga al nacionalismo y que luche por las cosas que "realmente" preocupan al ciudadano de a pie. Con semejantes premisas, uno podría esperar que se va a encontrar con un programa político en donde la crítica del nacionalismo es solo un punto, y no el mas importante. Es evidente que en un Manifiesto uno no puede concretar demasiado; no sería razonable esperar, por ejemplo, un articulado detallado sobre como se piensan gestionar las pensiones. Pero si de lo que se trata es de crear un partido político que se ocupe de las necesidades "reales" de la gente, entonces cabe esperar algunas lineas sobre cuales son esas necesidades y como se van a gestionar. No se, algunas ideas sobre el modelo de Estado del Bienestar que se quiere, sobre una posible nueva Ley Eelectoral, sobre la situación de la mujer, etc.

Sin embargo, en el Manifiesto no hay nada de eso. El Manifiesto únicamente habla de crear un partido que luche contra el nacionalismo. Bien, señores, ¿y que mas? Si esto de los sentimientos nacionales es secundario, si lo importante son "otras cosas", ¿cuales son esas cosas, y como las va a gestionar su futuro partido? Naranjas de la China. Por no especificar, los firmantes no especifican ni si su partido va a ser de izquierdas o de derechas, liberal o socialista, ecologista o desarrollista. Solo hay una referencia vaga a la Ilustración, lo cual es muy poco porque herederos de la Ilustración se consideraban Robespierre y Napoleón, y no cabe duda de que son figuras políticas casi antitéticas.

Al final, la única preocupación de este partido embrionario parece ser su oposición al nacionalismo catalán. Parece ser que ese es su gran demonio, y que las "necesidades reales" de la gente (que, recuerden, en ningún momento se nos ha dicho cuales son) pasan a segundo plano. De ese modo, gente con idearios sociales tan opuestos como Félix Ovejero y Arcadi Espada se pueden poner de acuerdo para crear un partido político: porque lo que importa es luchar contra el nacionalismo, antes que preocuparse por las políticas sociales en las que evidentemente no van a estar de acuerdo. Con esos antecedentes, uno puede desconfiar legítimamente de la preocupación de estos señores por las "necesidades reales" de la gente. Yo, llámenme ciego, considero mas importante cubrir el deficit sanitario catalán que luchar contra las políticas de normalización lingüística, de modo que cualquiera que se las quiera dar de "yo me preocupo por tus necesidades reales" tendrá que hablarme de lo primero antes de pasar a lo segundo.

Finalmente, hay que hablar de la supuesta "marginación" y "persecución" de la que son "víctimas" esta gente. Los firmantes del Manifiesto son, en su maypría, miembros de las elites intelectuales de Barcelona y alrededores. Algunos de ellos, como mi profesore (magnífico profesor, lo digo sin ironía alguna) Félix Ovejero, son catedráticos universitarios, que por cierto hablan castellano donde, cuando y como quieren sin que nadie les moleste. Que una tropa de artistas consagrados, catedráticos y articulistas de diarios de gran tirada pretendan dárselas de "perseguidos" y "marginados" es algo que debería sonrojarles. Una cosa es que estén en minoria o que los partidos no les hagan caso, y otra cosa es que estén perseguidos. Hay que tener mejor perder, hombre. Por lo demás, los medios se encargaron suficientemente de recoger la noticia de su Manifiesto, en su dia (a mi parecer, tuvieron mucha mas repercusión mediática de la que merecian en base a su significación política). También es cierto que alguno de ellos, como Francesc de Carreras, ha sido víctima de algun boicot y de alguna que otra amenaza, poco real por lo demás. Sin embargo, pasar de esto a declararse víctima de una "persecución" orquestada por el nacionalismo, es delirar. También hace poco quemaron la puerta de la sede nacional de ERC y no por eso andamos los independentistas lloriqueando y diciendo que somos victimas de no se que persecución.

En fin, me van a disculpar, pero este fantasma que recorre Cataluña me parece que es solo eso, un fantasma. No tienen ni un programa político, lo cual sería lo mínimo exigible a un grupo que dice preocuparse mas que nadie por las "necesidades reales" de la gente. Dudo mucho de que se constituyan en partido. Y es una lástima. Me divertiria ver a un liberal como Espada y a un socialista como Ovejero pactando un programa político común con tal de hacer frente al nacionalismo catalán. Y me divertiria aun mas ver que apoyos "reales" tienen a la hora de la verdad (es decir, la de las urnas), estos Ciudadanos de Cataluña.

jueves, diciembre 01, 2005

Los hipersensibles fedeguicos

¿Se imaginan al Imperio Británico denunciando los "ataques" de Gandhi contra sus tropas? ¿O a la Sur-África del apartheid denunciado los "ataques" de Desdmond Tutu como si se tratase de acciones violentas? ¿O a los del Ku Klux Klan denunciando los "ataques" de que eran víctimas por parte del reverendo Luther King?

Todas estas imágenes absurdas me han venido a la cabeza al leer los titulares de cierto panfleto nacionalista español. En efecto, los fedeguicos denuncian desde su tribuna que la sede de la COPE ha sido víctima de un "ataque" por parte de "radicales encapuchados con pegatinas de ERC". ¿Y en que ha consistido en ataque? ¿Les han puesto una bomba? ¿Han secuestrado a Pio Moa y le han hecho cantar "Els Segadors"? ¿Han pegado a alguien? ¡Peor aun! Los "radicales" de ERC han... desplegado una pancarta. En efecto. Los jovenes de ERC se han encadenado a la COPE y han desplegado una pancarta acusando a la COPE de promover el odio. Esto es lo que entienden los fedeguicos por "ataque".

La pancarta, por cierto, es (des)calificada por el panfleto nacionalista como "una pancarta en la que se insultaba a la COPE y se pedía su cierre". O sea, que va a ser cierto que la COPE insulta al personal, porque yo eso de que en Cataluña se hace "pedagogia del odio contra España" se lo he oído mil veces a Don Fedeguico. Por cierto que yo no veo la petición de cierre por ningún lado. "Paremos a la cadena del odio" no es lo mismo que "cerremos la cadena del odio". En su octavilla las JERC no piden en ningún momento el cierre de la cadena. Así que de "se pedía su cierre" nanai. Pero, por Darwin, ¿como se puede ser tan mentiroso?

Hoy, RajoyDigital ha dado una muestra mas de por que creo que va a entrar en los manuales de periodismo como una muestra de intoxicación informativa.